Después de realizar un trabajo para la universidad sobre el egreso de adolescentes y jóvenes sin cuidados parentales de dispositivos de abrigo, quedan un universo de preguntas por responder y acciones a realizar.
Tomemos como punto de partida la Ley N°27.364/17 nacional que da origen al Programa PAE, de acompañamiento para egresos de adolescentes y jóvenes sin cuidados parentales de hogares de abrigo. La Ley no solo crea el programa, sino que dispone una serie de medidas especiales progresivas para lograr su objetivo o meta que es la autonomía de los jóvenes, la misma fue reglamentada al año siguiente.
Esta ley fue impulsada con la Asociación civil Doncel junto a Unicef Argentina y otras organizaciones quienes lograron visibilizar una problemática que lleva años sin resolver respecto a los derechos de niños y adolescentes, mundialmente defendidos y aceptados, pero al momento de ejercerlos este segmento etario no cuenta con las herramientas, ni el sostén económico, ni el acompañamiento necesario para desarrollar su proyecto de vida responsablemente con equidad e inclusión.
Doncel está conformada en su mayoría por adultos egresados de dispositivos de cuidados, hoy adultos que tienen una carga de experiencia como chicos que vivieron en estos dispositivos. Trabajan elaborando propuestas y programas para ayudar y ayudarse a continuar y alcanzar responsablemente su autonomía.
Generalmente escuchamos decir que los jóvenes son el futuro de un país, entonces no podemos mirar para otro lado sobre lo que está pasando sobre estas realidades, en sectores más vulnerables y populares con menos recursos económicos y humanos, pues son los menos privilegiados de los no privilegiados que caen en manos del Estado. Pero ¿es así de cierto? ¿La sociedad y el Estado están realmente presentes, ante ciertas problemáticas, hay un compromiso real?, que como tantas quedan sin resolver, ¿por qué resulta tan difícil integrar ciertas problemáticas a la agenda de políticas públicas?.
El programa depende de la SENNAF y en Caba el gobierno porteño creo un Consejo interministerial para trabajar acciones conjuntas con cuatro ministerios: salud, educación, empleo y vivienda. Quienes deben articular medidas para que terminen sus estudios secundarios, tomen talleres de capacitación o continúen sus estudios a nivel terciario, así como lograr convenios para que al egreso puedan tener un trabajo que los sostenga y aquí viene el tema más complicado, que puedan acceder a la posibilidad de una vivienda, acción que se complica porque al egreso deben esperar dos o tres meses para poder recibir una asignación igual al 80 % de un sueldo básico y en este periodo es donde lo trabajado muchas veces tiene un retroceso que signará su futuro próximo, más si consideramos que en un porcentaje alto la re vinculación familiar no se logra y los referentes que los acompañan dentro de los dispositivos, muchas veces ante la demanda no pueden seguir el vínculo, quedando desprotegidos nuevamente. Si bien en Caba existe un programa de referentes voluntarios no siempre se logra una buena y nueva vinculación con el mismo. Y estos jóvenes vuelven a situación de calle o a sus barrios de origen o a sus familias donde se reencuentran con las mismas situaciones que dieron origen a su problema, entrando a un círculo del que muchas veces no logran salir.
Urge una verdadera solución a los problemas que existen en la sociedad sobre esta población que no está visibilizada y que sus problemas no están insertos completamente en la agenda de políticas públicas, pero si juntamos voluntades políticas se pueden lograr los avances necesarios para que el Programa logre su objetivo. Creo que se podría trabajar para que se implemente con mayor fuerza el mismo, aun dentro del contexto que estamos viviendo de pandemia. Quizás al ser un programa muy nuevo no hay data o información que nos vuelque resultados, pero si lograr por ejemplo que el 2 % que por ley les corresponde sobre el FONAVI sea efectivo y accedan a una vivienda digna, como así crear dispositivos de transito hasta que puedan acceder a la asignación determinada por ley.
El programa PAE debe ser un derecho garantizado para los chicos y así, empezar a trabajar lo que es minoridad y sus problemas reales. Como lo fue la AUH en un principio comenzó siendo asistencia económica y termino como un derecho adquirido.
Es necesario trabajar sobre todos estos temas de niñez y adolescencia que formen parte de la conciencia de nuestra sociedad, que las palabras inclusión e integración conformen verdaderamente el colectivo de la sociedad y el Estado y no queden en meras palabras agiornadas a problemáticas que además en latino-américa son problemas estructurales sociales.

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